¿Qué tal si el León se muerde su cola?

2003. Artículo publicado en Diario Hoy y Rebelión.

 


 

La denuncia del diputado León Febres Cordero, ex presidente de la República, sacudió a la lenta justicia ecuatoriana. El Ministerio Público en menos de dos semanas ha dictado dos instrucciones en contra de los renegociadores de la deuda externa durante el gobierno de Gustavo Noboa Bejarano. Y en el Congreso se estudia la posibilidad de enjuiciar políticamente a Noboa.

Si bien el contenido de la denuncia no es nuevo, lo que interesa es la oportunidad que brinda el impacto que ésta ha tenido. Más allá de algunas diferencias conceptuales sobre la forma de calcular potenciales perjuicios, es innegable su contenido. El mal uso de los Bonos Global, emitidos exclusivamente para canjearlos con Bonos Brady, es inocultable. El millonario pago a una consultora internacional, que a lo mejor era acreedora del Ecuador o asesora de acreedores, también brinda elementos para que la Justicia trabaje.

Pero hay más. El gobierno se autoimpuso sanciones para el caso de que no se cumplan las obligaciones adquiridas. Se programó la compra de papeles en el mercado secundario para desactivar la posibilidad de incidir con creatividad en el mercado, manteniendo alta la cotización de los bonos. Los intereses superan de largo a los vigentes en el mercado, en los Bonos Global a 30 años pasan del 4% al 10%, con un incremento anual de un punto porcentual; en los Global a 12 años son de 12% (si se compara el valor nominal del servicio de los Global con el servicio de los Brady, luego de una reducción en el corto plazo, éste vuelve a crecer, y a la postre el servicio total sería superior en 3.000 millones de dólares). No hay ningún período de gracia que habría aliviado la crítica situación de la economía, ni tampoco cláusulas de contingencia. A los tenedores de Bonos Brady se les entregó antes de su vencimiento los bonos cupón cero del Tesoro norteamericano, por unos 750 millones de dólares, y se les canceló de inmediato obligaciones vencidas por 140 millones de dólares. No hay duda que los negociadores de Noboa cumplieron con el objetivo expresamente propuesto: «Maximizar pagos por adelantado y flujo a los inversionistas durante la vida de los bonos».

Esto demuestra, una vez más, que los mejores garantes de los intereses de los acreedores de la deuda externa han sido y son los gobernantes. Discursos más discursos menos, sus acciones organizan la economía para atender el servicio de la deuda… sacrificando el bienestar del pueblo.

Por lo expuesto, la sociedad ecuatoriana podría convertir esta denuncia en el punto de partida para aclarar no sólo este atraco, sino otros casos concomitantes, que no se explican aisladamente, como son, por ejemplo, la renegociación de los Bonos Brady en el gobierno de Sixto Durán Ballén, la «compra de cuentas especiales en divisas» o canje de deuda en el gobierno del propio León Febres Cordero, la «sucretización» de la deuda externa privada iniciada sin selectividad alguna por Oswaldo Hurtado Larrea y ampliada generosamente por León. Esta denuncia, entonces, podría ser una oportunidad histórica para ventilar estos asuntos antes que prescriban por cumplirse los plazos legales. Y si la Fiscalía actúa en función de los intereses nacionales, el mismo León podría morderse su cola.