Dolarización o desdolarización ¡esa no es toda la cuestión!

2004. Artículo publicado por la Revista ICONOS No.19, Flacso-Ecuador, Quito, pp.54-65.


“La autoridad pública que va perdiendo su moneda no gobierna, sino que se vuelve un mero administrador que usa su fuerza legal para garantizar la ‘gobernabilidad’ que exige el poder económico para expandirse. La ciudadanía que debe cancelar sus créditos y deudas recíprocos en una sociedad que no tiene moneda soberana, queda sometida al arbitrio de los poderes económicos”. 
Rubén M. Lo Vuolo, 2001.

La dolarización se impuso en Ecuador en un momento de desesperación, trasgrediendo el marco constitucional y apoyándose en una suerte de “terrorismo económico”. Se la justificó como vacuna para enfrentar una inexistente hiperinflación, cuya proximidad se la presentaba como inminente si no se dolarizaba; una “posibilidad” simplemente imposible en medio de la recesión que se vivía y cuando, además, no había aquellas condiciones socioeconómicas que han desatado normalmente los procesos hiperinflacionarios2. También se dijo que no había alternativas, algo absolutamente falso3. Y ahora, pasados más de cuatro años de su imposición, cuando los resultados de esta decisión irresponsable no cumplen los ofrecimientos iniciales, se trata de apuntalar la dolarización presentándola como la única opción para sostener el futuro del país, pues ésta, además, sería irreversible. Adicionalmente no faltan quienes pintan cuadros terroríficos para el caso de la finalización de la dolarización, calculando incluso los costos sociales que esta debacle provocaría y anunciando que todo será un desastre.

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