“A la sombra del aquelarre petrolero

2004. Artículo editorial para Diario Hoy.

 


 

Desplegando su enorme arsenal de mañas y artimañas, acompañadas de múltiples patrañas, los representantes de las empresas petroleras privadas, sus tinterillos y sus expertos, contando con el eco de funcionarios estatales y también de importantes medios de comunicación, configuran un escenario en extremo favorable a sus intereses. Para lograrlo, no dudan en recurrir a todo tipo de opciones: cartas y visitas al presidente de la República, para darle instrucciones de lo que debe hacer; declaraciones y remitidos a través de los medios, para dar fuerza a sus argumentos; conciliábulos de diversa índole, para consolidar sus posiciones y sus apetencias; e, incluso, abiertos chantajes para viabilizar sus pretensiones.

Pocas veces en la historia nacional se ha desbocado tanto la voracidad transnacional por el petróleo ecuatoriano. Con el manido cuento de que el Estado no tendría ni capital ni tecnología para manejar sus campos petroleros, que incluso habría demostrado su incapacidad para hacerlo, pretenden llevarse los grandes yacimientos en extracción de Petroecuador; ya no se contentan con preferencias de todo tipo para explotar aquellos campos en donde no interviene el ente estatal. Con el pretexto de defender la seguridad jurídica, construyen todo un marco legal y un ambiente público abiertamente beneficiosos para el capital transnacional; sin importarles que muchos contratos petroleros no se ajustan al